martes, 8 de mayo de 2012

Bed time


El día hace horas acabo y yo como otras veces no consigo acabar con él. Es como si todos mis pensamientos  decidieran que la hora de las brujas es el momento ideal para hacer su aparición, puedo pasarme el día entero sin pensar en nada. Pero es llegar a la cama y encuentran la bravura que les ha faltado durante el día para personarse en mi cabeza.


Hoy en lo que más pienso es en que la cama es muy grande, y que echo de menos el calor. En general adoro la soledad, el hacer lo que quiera como y cuando quiera...aunque a veces pienso  ¿no será mi manera de protegerme, mi modo de evitar reconocer que me gustaría que aquí hubiera alguien? Alguien que me hiciera sonreír cuando al despertarme lo viera intentando remolonear los últimos 5 minutos de sueño antes de dar la bienvenida a un nuevo día.

El desear algo conlleva riesgos, principalmente el no conseguirlo y acabar frustrándose o el sufrir durante el camino la impaciencia y la falta de fe en encontrarlo. Incluso en este momento que soy todo optimismo y confianza una parte de mi esta aterrada, y por eso voy a dejarlo por escrito, para no poder echarme atrás. Creo en que existe para mi, no solo un compañero sino quien me cree ese cosquilleo, quien genere un tsunami que nazca en mi intimidad mejor guardada y suba raudo e intrépido hasta mi cerebro como una monstruosa ola de endorfinas, quien me saque la sonrisa del adentro haciendo que se expanda por mi cara y por mi cuerpo hasta que cada célula mitótica, apoptótica o en estado basal sonría. LO QUIERO, si señores, QUIERO ENCONTRAR A ESA PERSONA .

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